Las plantillas ¿funcionales o inútiles?

Las plantillas ¿funcionales o inútiles?

En ocasiones acuden a una consulta podólogica niños de diferentes edades por problemas posturales o deformidades del pie , los cuales , previamente , han sido atendidos por otros profesionales sanitarios.

Cuando los padres, en la primera consulta no han obtenido el resultado esperado, en esta segunda comentan que, aunque son conscientes de deformidad postural o podal, han sido informados anteriormente de que:

  • a) “las plantillas no sirven para nada”, y
  • b) “no deben preocuparse, pues el pie se corrige solo a medida que el niño crece”.

Afortunadamente, no todo el colectivo sanitario comparte estas teorías, por lo que remiten sus pacientes a las consultas podológicas. La mayor parte de los profesionales son conscientes de quien debe actuar es el especialista del pie, es decir, el podólogo.

Debemos explicar algunos puntos importantes sobre el uso (o no uso) de las plantillas:

  • a) Las plantillas son una herramienta científica y terapéutico desde hace más de un siglo.
  • b) La confección de plantillas y su uso terapéutico esta corroborado por las universiddes a nivel mundial.
  • c) Su funcionalidad está avalada estadísticamente en muchos trabajos científicos.
  • d) Para los detractores de las plantillas (que puedan opinar que el podólogo “vende un producto”), recordarles que los centros de entrenamiento, los cuales preparan atletas de élite, y los institutos biomecánicos, son favorables a su utilización: primerísimas figuras del deporte mundial las utilizan para mejorar su rendimiento deportivo. Nosotros mismos podemos dar fe del resultado positivo, ya que, durante los J.J.O.O. de Barcelona-92, un grupo de profesores de podología de la universidad de Barcelona (UB) participamos dentro del equipo multidisciplinario de salud de los deportistas, realizando numerosas plantillas con óptimos resultados.
  • e) El resultado de una plantillas correctamente confeccionada es obvio: el paciente es aliviado y muy frecuentemente, además, corregido.

Hay que distinguir, básicamente, dos tipos de plantillas:

  1. La correctoras: que son aquéllas que corrigen la estructura ósea. Esto comporta que cuanto antes tratemos al paciente, antes y mas fácilmente conseguiremos la correción. Algunos profesionales recomiendan poner plantillas a partir de los 4-5 años, cosa que nosotros no compartimos; cuanto mayor sea el niño, menos tiempo queda para que finalice su crecimiento y por tanto mayores complicaciones a nivel correctivo.Por consiguiente, los parámetros más importantes que debemos tener en cuenta a la hora de planificar su tratamiento, son la edad y el grado de deformación.
  2. La plantilla paliativa: son aquéllas que se entienden por su propio nombre, y que, nadie mejor que el paciente para opinar sobre los resultados obtenidos, tanto en metatarsalgias, fascitis, espolones, juanetes…

Es cierto que hoy todo el mundo ofrece plantillas de cualquier tipo: ortopedias, farmacias, zapaterías, televisión… Por ello recomendamos que, al tratarse de un utensilio médico sanitario, el paciente se conciencia de que una plantilla debe hacerse personalizadamente o a medida; por lo que debe acudir a un especialista que sepa realizar una profunda exploración postural (articular y muscular), consiguiendo un diagnóstico preciso.

Mediante la confección previa de un molde del pie del paciente, y a la vista de los datos de la exploración mediante tecnologías informatizadas, se realizará posteriormente la plantilla. Es obvio que hay que desconfiar de las plantillas prefabricadas que surgen sin elaborar un molde del pie, ignorando los datos antropométricos del pie. Es posible que por casualidad, mejoren los síntomas, pero, en ningún caso, desde luego, corregirán la deformidad específica del pie. Otro de los inconvenientes que nos solemos encontrar con las plantilla prefabricas es el tamaño desmesurado y los consiguientes problemas con el calzado: Si unas plantillas no encajan bien en el zapato, el paciente no las utilizará de forma habitual con lo cual fracasaremos en el tratamiento.

Toda la población debería realizar una visita al podólogo al igual que se visita a otros profesionales sanitarios como prevención. De esta manera, podremos conocer por parte del podológo, la presencia o no de alteraciones que con los años nos pueden provocar lesiones o deformidades óseas. No debemos esperar a visitar al podológo cuando el dolor ya está instaurado. La prevención siempre es más efectiva y nos evitará lesiones tanto de pies, como de rodillas, cadera o columna.

Una vez realizado el diagnóstico del caso y según la patología a tratar, se utilizará un tipo u otro de material para confeccionar las plantillas. Según sus características físicas, existen diversos tipos de materiales , desde muy amortiguadores a muy rígidos por lo que según sus capacidades técnicas, utilizaremos un tipo de material u otro a fin de obtener los resultados terapéuticos específicos.

El problema clave de los profesionales que no consideran funcionales las plantillas, es, sin duda, su propia falta de conocimiento acerca de los resultados funcionales del uso de las plantillas y de no saber diferenciar si una plantilla es personalizada o prefabricada ya que a veces es más fácil generalizar “plantillas no”.

Esperamos que el presente escrito sirva para aclarar las dudas tanto a algunos profesionales como a pacientes respecto al uso de las plantillas. Los podológos permanecemos abiertos a solventar dudas y a colaborar con todos los profesionales de la salud, con el objetivo de conseguir el mejor resultado dentro de la máxima prioridad: mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.

Obsérvese la diferencia entre una plantilla prefabricada (img.1) y una plantilla personalizada (img.2):

Las plantillas ¿funcionales o inútiles?

img. 1 – Plantilla prefabricada

Las plantillas ¿funcionales o inútiles?

img. 2 – Plantilla personalizada

Publicado en:
www.metodopilardominguez.com

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