La xerosis: sequedad severa de la piel

La xerosis es una anomalía dermatológica por la cual la piel no se hidrata lo suficiente recibiendo comúnmente el nombre de “piel seca”. Esta falta de hidratación suele ser debida al envejecimiento (xerosis senil) o patologías como la diabetes.

Los individuos sanos con sequedad cutánea pueden padecer incomodidad y un trastorno estético, sin comportar complicaciones más graves para la salud.

La piel seca cursa con tirantez y aspereza de esta, progresando hasta alcanzar un aspecto escamoso y flocular.

Existen tres factores básicos en la correcta regularización de la hidratación cutánea:

1. La presencia de aminoácidos, urea y lactato en las capas superficiales de la piel.
2. Los lípidos disminuyen la pérdida de agua por evaporación.
3. Los canales de acuaporinas que transportan el agua desde las capas más profundas de la piel a las más superficiales.

La xerosis cursa de forma aguda o crónica dando múltiples síntomas en mayor o menor medida:

1. Tirantez: disminuye la elasticidad de la piel provocando menos flexibilidad y pérdida de volumen.
2. Escamación cutánea: la capa superior de la piel se vuelve seca e inflexible.
3. Aspereza: La falta de agua provoca muerte celular en las capas superficiales de la piel dando como resultado un engrosamiento de la capa de células muertas.
4. Picor: reacción al malestar provocado por la tirantez cutánea.
5. Piel flocular: aparece al exfoliarse las escamas de piel seca. Puede presentarse como un polvo fino.
6. La sensibilidad: la piel seca favorece la penetración en la superficie cutánea de irritantes y productos químicos.

Los factores que favorecen la aparición de la xerosis son de origen interno y externo. Los factores externos engloban la humedad ambiental, el exceso de limpieza o con limpiadores agresivos que destruyen la barrera natural de la piel y la luz solar (los rayos ultravioletas evaporan el agua de la piel). Los factores internos comprenden la dieta, la deshidratación, la piel, la medicación y diversas enfermedades como los trastornos de tiroides, la psoriasis y la dermatitis atópica.

Para obtener un tratamiento eficaz contra la xerosis deberemos valorar todos los factores implicados en el mantenimiento de la piel. En la mayoría de casos existe una carencia de urea, factores hidratantes naturales y lípidos por lo que usar restituyentes tópicos que aportan estos principios, serán vitales para restablecer la hidratación cutánea. Los principales activos más utilizados en el tratamiento de la xerosis son los queratolíticos, sustancias higroscópicas, sustancias oclusivas y sustancias que imitan el manto ácido-graso superficial de la piel.

Como hábitos diarios hemos de evitar la exposición al aire seco y cálido, el uso excesivo de agua caliente en la higiene corporal, usar ropa de fibra natural (a ser posible seda y algodón) y beber suficiente agua.

La xerosis: sequedad severa de la piel

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