El eritema nodoso. Lesión de hipersensibilidad frente a antígenos.

El eritema nodoso es una lesión cutánea caracterizada por la presencia de nódulos dolorosos de aspecto inflamatorio, rojizo y con forma redondeada con bordes irregulares de un diámetro comprendido entre 1 y 5 centímetros. Suelen aparecer predominantemente en las extremidades inferiores como por ejemplo la zona pretibial. También suelen presentarse en nalgas, tobillos y brazos. Suele aparecer entre los 20 y 50 años y con predominio en mujeres.

Uno de los factores que pueden causar la aparición del eritema nodoso con las infecciones por clamidias, estreptococo, tuberculosis, hepatitis B, mononucleosis, micobacterias, etc. Así como la presencia de eritemas nodosos durante el embarazo. Otras causas pueden ser farmacológicas (entre un 3 y el 10% de los casos) como la administración de penicilina, codeína y sulfamidas o bien por procesos autoinmunes como el lupus eritematoso o el linfoma.

En muchos casos es imposible conocer la causa exacta de dichos nódulos clasificándolo en este caso como eritema nodoso primario o idiopático.

El eritema nodoso tiene más importancia como reacción de hipersensibilidad a antígenos de una enfermedad subyacente que como enfermedad dermatológica.

El proceso de desarrollo del eritema nodoso comienza con la aparición de una tumoración plana con signos tales como dolor, enrojecimiento, calor y dureza en la textura cutánea. Con el paso de los días cambian a una tonalidad púrpura que se va desvaneciendo a lo largo de unas semanas hasta alcanzar un aspecto parduzco y plano sin dejar ulceración ni cicatriz. Puede ir acompañado de otros signos o síntomas tales como fiebre, malestar general o dolores articulares. Todo el proceso de desarrollo y desaparición del eritema tiene una duración entre una a tres semanas.

Para determinar el diagnóstico de eritema nodoso debemos biopsiar un nódulo y realizar un cultivo de garganta en busca de una infección por estreptococos.

Los tratamientos irán encaminados a tratar la infección o la enfermedad causante. Por consiguiente los tratamientos abarcan desde los antiinflamatorios no esteroideos para reducir la inflamación y enrojecimiento hasta la solución de yoduro de potasio para eliminar los nódulos y salicilatos para reducir la inflamación. Los esteroides solo se recomiendan en casos prolongados o rebeldes aunque pueden provocar recidivas.

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