Institut Català del Peu

Biomecánica: articulación del tobillo

Consta de las articulaciones entre la tibia peronea distal y aspecto superior del astrágalo, denominándose tibioperoneo distal, tibioastragalina y peroneoastragalina.

Los ligamentos más relevantes son el deltoideo a nivel medial y el ligamento tibioastragalino anterior y posterior, tibiocalcaneo y tibioescafoideo a nivel lateral.

El astrágalo, es un hueso singular, debido a que carece de inserciones musculares, pero en cambio está cubierto de superficies articulares y de inserciones ligamentosas.

Con sus respectivas articulaciones, ejecuta los movimientos de flexión dorsal y plantar, adducción, abducción, pronación y supinación.
Por todo ello, al realizar la exploración debemos de tener presente y observar los rasgos de movimiento.

El eje de movimiento del tobillo es de flexión dorsal y abducción, y de flexión plantar y adducción.

La mayor parte del movimiento sucede en la fase de apoyo total durante la marcha.

La amplitud de movimiento varía entre individuos, dependiendo de la configuración ósea, la flexibilidad muscular y la estabilidad ligamentosa.

Para una marcha “normal” son necesarios, aproximadamente, 10º de flexión dorsal y 20º de flexión plantar.

En la fase dinámica, los grados de flexión dorsal permiten a la tibia rodar sobre el pie, justo antes de la elevación del talón.
El tobillo realiza la flexión dorsal, debido a que el pie se encuentra en supinación.

La flexión dorsal, capacita al pie para salvar obstáculos en la fase oscilatoria y ayuda a la tibia a mover el pie en la fase de apoyo proporcionando propulsión al final de la fase de apoyo dinámica.

La flexión plantar es necesaria para proporcionar la suficiente fuerza propulsiva al final del periodo de la marcha

El movimiento que se realiza durante la marcha se puede dividir en tres fases:

  • a/ Fase de contacto: El talón choca contra el suelo resultando una flexión plantar del pie hasta que los músculos pretibiales ganan fuerza para resistir este movimiento, provocando una desaceleración y distribución de peso.
  • b/ Fase de apoyo total: Cuando la rodilla se extiende con la carga del antepie, la tibia avanza sobre el pie fijo, causando una dorsiflexión de éste.
  • c/ Fase de propulsión activa: La tibia avanza con la elevación del talón plantar flexionando el pie. Una vez el talón se ha elevado suficientemente, la rodilla puede flexionarse.

La propulsión coloca el centro de gravedad y de presión anterior a la fuente de apoyo , provocando la mayor fuerza de progresión en dinámica.

Publicado en:
www.metodopilardominguez.com

Salir de la versión móvil